Aprender la lengua materna, conocer la cultura y cocinar platos típicos son algunas de las formas con las cuales quienes están lejos intentan acortar las distancias y sentirse en casa. Luciana es el vivo ejemplo de lo señalado, por eso te invitamos a conocer su historia.
Una historia de inmigrantes
Luciana Marini es descendiente de italianos. Todo se remonta a los años ’50, cuando su abuelo viajó de Sicilia a Caracas (Venezuela). El viaje fue en compañía de su primo, ambos compartían el sueño de encontrar un futuro mejor. Debieron pasar varios años para que el abuelo de Luciana pudiera traer a su esposa e hijas al continente americano. Una vez en Caracas, pudo montar un local y ejercer su profesión de zapatero para alimentar a su familia. Pasó el tiempo y su hija se vinculó con otro italiano, Abruzzo, con quien tuvo tres hijos. Uno de ellos es Luciana, más precisamente ¡la del medio! nos dice graciosamente. Luciana no pudo conocer a su abuelo, pero la vida si le regaló la oportunidad de conocer a su abuela. Gracias a ello pudo construir recuerdos con ella, que la acompañaran hasta el final.

Luciana y su amor por Italia
La pronta partida de su abuelo no significó un impedimento para que Luciana creciera con una fuerte presencia italiana en su vida. Incluso podríamos decir que vincularse con Italia a partir de costumbres es un modo de acercarse a su abuelo y mantener vivo su recuerdo. Luciana nos cuenta que por problemas políticos y económicos tuvo que abandonar su país natal. Como tantos venezolanos, se ha visto obligada a migrar, su destino ha sido Perú. Si bien su sueño es radicarse en Italia, hasta el momento no ha sido posible. Ella está en Perú desde el año 2018, sin embargo todo le ha resultado difícil. No ha podido sentirse como en casa. Las nuevas costumbres en este punto solo han hecho más profunda la distancia y falta de pertenencia. Esto la ha llevado a integrar en su día a día formas de sentirse en el hogar.
Fatto in casa
El día a día de Luciana se caracteriza por un retorno a costumbres italianas para sentirse en casa. De pequeña pudo conocer Italia en compañía de su tía y su hermana. En ese viaje conoció a sus familiares y se dio cuenta de que era su lugar. Esto no ha sido factible hasta hoy, pero Luciana no pierde su contacto con la cultura italiana. Sobre todo con la comida, le resulta infaltable una buena pizza. Así como las pastas caseras. Ni hablar de los postres que son su adoración, como los cannolis, una crepelle y el helado. Sin embargo, no solo es la comida, nos cuenta que lo infaltable son también los regaños en italiano. Pues tienen el plus de no ser sorprendidos por cualquiera ¡lo que en ciertas ocasiones es positivo!. Actualmente a estas formas de acercarse a Italia, ha agregado el estudio de la lengua propia.

¡Luciana, nueva becaria de la fundación italiani!
Como hemos contado, Luciana busca constantemente acercarse a su cultura. Eso la llevó a enterarse vía redes sociales que la Fundación de italiani.it iba a becar a personas para el estudio de la lengua italiana. Reconoce que no tenía demasiada esperanza, pues todos sabemos que no siempre ganamos los sorteos de internet. Esto solo sirvió para aumentar su alegría al recibir un mail diciendo que ¡había sido seleccionada como ganadora de una beca para aprender italiano! Nos cuenta que el primer encuentro fue maravilloso. Después de mucho tiempo se sintió feliz por conectar con otros italianos pese a la distancia. La brecha se hace más corta de este modo y los kilómetros son solo un número. Rodeada de gente cálida y un profesor que irradia amor por la cultura italiana, se siente acompañada y en camino a hacer realidad su sueño.




Luciana Marini
24 Giugno 2021 at 9:35
Quedó genial !!
Carla Belén Ávila
24 Giugno 2021 at 9:44
Gracias, me alegra que te guste!!!!
Katherine Alexandra Giudice
24 Giugno 2021 at 9:57
¡Invitamos a la comunidad a leer su historia!
Marina Artese Grillo
24 Giugno 2021 at 10:12
Felicitaciones, Luciana! 👏🤩
Julieta B. Mollo
24 Giugno 2021 at 10:13
Brava, Luciana!