¿Sabías que podés conocer El David, La Piedad o la Victoria de Samotracia sin salir de la Ciudad de Buenos Aires? Dichas reproducciones se encuentran en el Museo de Calcos y Escultura comparada “Ernesto de la Cárcova”. Ubicado en el barrio porteño de Puerto Madero, el Museo cumplió 100 años el pasado 28 de febrero. Es único en su tipo dentro de Latinoamérica. Tal como señala su nombre, sus salas exhiben una vasta colección formada por más de 700 réplicas exactas de obras maestras y esculturas que yacen en los grandes museos del mundo. En esta nota, los invitamos a realizar un recorrido a través de su historia y de sus salas.
El origen del Museo de la Cárcova: allá lejos por 1921
El 28 de febrero de 1921, gracias a las gestiones de Ernesto de la Cárcova, el entonces Presidente Hipólito Yrigoyen firmó el Decreto para la creación de la Escuela Superior de Bellas Artes. Esta firma fue el germen, la semilla y la chispa que encendió la vida del Museo de la Cárcova. La institución educativa abrió sus puertas recién en el año 1923. Estaba ubicada en el edificio donde hoy también encontramos al Museo de Calcos y Escultura, en Costanera Sur. Luego, en 1928, se inauguró el Museo por recomendación de la Comisión Nacional de Bellas Artes. Es importante aclarar que nació con una fuerte impronta didáctica, ya que sus esculturas sirvieron de modelo para los estudiantes de la Escuela Superior. En 1932, el Museo abrió al público, bajo la dirección del arquitecto e historiador argentino Ángel Guido.
¿Quién fue Ernesto de la Cárcova?
Nació bajo el nombre de Ernesto Celedonio Emeterio de la Cárcova un 3 de marzo de 1866, en el seno de una familia tradicional de Buenos Aires. Desde sus primeros años de vida, demostró su talento en el ámbito de las artes. Realizó sus estudios en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes. Al igual que otros jóvenes de la época, continuó su formación en Europa. Estudió en París, Roma y Turín. Allí conoció a Giacomo Grosso, un pintor italiano, quien fue su gran maestro en la Academia Albertina. Fue en la ciudad eterna donde comenzó a pintar una de sus obras más conocidas “Sin pan y sin trabajo” que, finalmente, completó a su regreso a Buenos Aires.

Estudiado desde múltiples aspectos y perspectivas, dicho cuadro fue tomado como emblema de las luchas sociales y los reclamos populares en nuestro país. Desde 1906, lo podemos encontrar en el Museo Nacional de Bellas Artes. Asimismo, Ernesto de la Cárcova dedicó su vida a la docencia y a la gestión cultural. Fue el primer director de la Academia Nacional de Bellas Artes, Profesor Titular de la Cátedra de Historia del Arte en la Universidad de La Plata y fundador de la Escuela Superior de Bellas Artes. La preocupación por la consolidación de las instituciones artísticas marcó su vida. Esto lo llevó a apoyar diversas iniciativas culturales que intentaban generar espacios de reunión y exhibición alternativos. Finalmente, falleció el 28 de diciembre de 1927. Hoy, sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta.
Museo de la Cárcova: conocemos sus salas
El Museo de Calcos y Escultura comparada “Ernesto de la Cárcova” posee más de 700 réplicas exactas realizadas en yeso y distribuidas en sus diferentes salas. Estas están organizadas bajo un criterio histórico-cronológico. De este modo, la Sala 1 está dedicada al Arte Egipcio Antiguo, mesopotámico y oriental. En ella, encontramos, por ejemplo, al “Escriba Dersenez” o el “Zodíaco de Dendera” pertenecientes al mundo egipcio. También hallamos la “Leona herida” propia del arte asirio y la escultura de “Shiva Nataraja” proveniente de la cultura hindú. Si continuamos con el recorrido, la próxima sala será la dedicada al Arte Griego Arcaico, Clásico y Helenístico donde se ubica la conocida “Victoria de Samotracia” y la “Venus de Milo”.

La siguiente es la sala del Arte Romano, Románico y Gótico. Allí los visitantes podrán sentirse verdaderos turistas y contemplar “Jesús y los cuatro Evangelistas” y “Reyes de Judea”. Son fragmentos de la Catedral de Chartres. Ya estamos llegando casi al final del recorrido y aún falta lo mejor. La cuarta sala atesora claros ejemplos del Arte Gótico, Renacentista y Manierista. Aquí viven las copias de las esculturas más famosas del renacimiento italiano: “El David”, “El Moisés” y “La piedad”, obras del gran escultor Miguel Ángel. La última sala está dedicada al Arte Mesoamericano y Andino, donde encontramos la “Reina de Uxmal”, el “Jaguar rojo” la “Cabeza de Coyolxauhqui” el “Teocalli de la Guerra Sagrada” y el “Huaylas, Ancash”. Asimismo, el Museo posee un espacio dedicado a las exposiciones temporarias, una biblioteca y un taller de restauración.
Un lugar donde vive la cultura
El Museo de Calcos y Escultura es único en su tipo. En la actualidad, depende de la Universidad Nacional de las Artes (UNA). Es un espacio cultural dinámico e inclusivo abierto a toda la comunidad: estudiantes, docentes, investigadores y público en general. Su colección está formada por un conjunto de réplicas, realizadas en yeso, de las grandes obras de la historia de la humanidad. Cada una de sus salas nos lleva a distintos puntos del mapa y del tiempo: Egipto, Mesopotamia, Grecia, la antigua Roma, Italia, Francia y América.
En total, sus esculturas y relieves recorren más de 4000 años de historia universal. Encontramos al mundo dentro del Museo. Pero no todo es pasado. Sus estancias también son escenarios de diversos talleres, propuestas y actividades de experimentación, investigación y divulgación. De esta forma, el Museo de la Cárcova se erige como un puente que une generaciones y permite al visitante conocer el pasado y entrar en contacto con el presente.
Autor de imagen de portada: Facebook La Cárcova – UNA
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