El Mercado Central es uno de los lugares predilectos de mendocinos y turistas. Suele decirse que “todo lo que no se consigue en almacenes o supermercados tradicionales sí o sí se encuentra en el Mercado Central”. Allí, pueden comprarse desde frutas abrillantadas, hasta esencias e insumos para repostería. También es común ver quesos en horma, salamines tipo Colonia Caroya, carnes vegetarianas, legumbres y cereales importados o frutas y algas exóticas. Lo que caracteriza a los ingredientes encontrados en el Mercado Central es su frescura y su excelente relación precio/calidad, algo muy buscado por quienes gustan de comer bien. Por eso, este lugar es uno de los más visitados de Mendoza. En esta nota te contamos la historia de este espacio donde mendocinos y turistas se reúnen en medio de una explosión de aromas y sabores inigualables.
Los inicios del Mercado Central
El Mercado Central se fundó en 1884 por Luis Lavoisier. Fue la primera galería comercial y feria de la ciudad de Mendoza. Desde su inauguración se ubicó en la avenida Las Heras, anteriormente conocida como la Calle de las Carretas y de los Inmigrantes. Un año después de su inauguración, en 1885, la llegada del ferrocarril hizo que la zona se convirtiera en uno de los principales polos comerciales de Mendoza. Durante esos años, el Mercado Central era una gran feria a cielo abierto, con cimientos de piedra y gruesas paredes de adobe. Allí, la mayoría de los puesteros que exhibían sus productos eran inmigrantes italianos, españoles y sirio-libaneses. Como las puertas del mercado no se cerraban jamás, ellos pasaban tanto el día como la noche allí para evitar que les robaran las mercaderías.

Un mercado en crecimiento constante
A medida que la avenida San Martín empezó a edificarse hacia el oeste, el Mercado Central quedó rodeado por las nuevas construcciones de la ciudad. Durante la década de 1920, el edificio fue remodelado por primera vez y el adobe de las paredes se reemplazó por otros materiales sismorresistentes. Además, se fueron haciendo galpones cada vez más sólidos y se instalaron cañerías nuevas. Todavía hoy perduran algunas de las mesas de aquella época hechas de mármol y metal. En 1968, el mercado se incendió y fue durante su reconstrucción que terminaron de eliminarse las construcciones de adobe existentes hasta el momento. Por sus pasillos caminaron celebridades y artistas, así como también inmigrantes y turistas de otras provincias que iban exclusivamente allí a buscar productos de primera calidad. Se dice que entre los famosos que lo recorrieron están nada más y nada menos que Carlos Gardel y el humorista mexicano Cantinflas.
El Mercado Central hoy
En 1991, cuando se cumplieron 107 años de su fundación, el Mercado Central fue declarado de interés turístico. Algunos de sus comercios como la popular quesería Torrent, celebran este año 99 años de vida entre los coloridos pasillos del mercado. También las pescaderías, pollerías y dietéticas son de los negocios más tradicionales del mercado. Quienes visitan este lugar no solamente quedan maravillados por la peculiar atmósfera del lugar, los sabores y olores sino también por los carteles pintados a mano en cada uno de los puestos. Además, la presentación de la mercadería y la gama de colores que muestran las frutas, verduras, embutidos y quesos en sus respectivas góndolas es un espectáculo único para la vista. La experiencia, sin lugar a dudas, es inigualable.




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