Los bares notables de Buenos Aires son parte de la historia de nuestras vidas y del país. Puntos de encuentro de grandes personalidades, testigos de poemas, canciones y libros. Lugares de visita obligada para los turistas extranjeros. En sus mesas se gestó más de una epopeya y fueron también soporte para más de una frustración. Hoy, repasamos la historia de algunos de ellos.
El Café Tortoni: donde el tiempo no parece pasar
Ubicado en Avenida de Mayo 825, el Café Tortoni es por excelencia uno de los bares notables más conocidos de la Ciudad de Buenos Aires. Fundado en 1858, este café mantiene gran parte de su estética original. Existen dos versiones respecto del porqué de su nombre: una de ellas dice que un inmigrante francés de apellido Touan lo estableció en la esquina de Rivadavia y Esmeralda, nombrándolo Tortoni dado que así se llamaba un establecimiento del Boulevard des Italiens donde se reunía la elite de la cultura parisina del siglo XIX. La otra versión afirma que un tal Oreste Tortoni fue quien habría establecido el café sobre la calle Defensa al 200.

El Café Tortoni fue el lugar de encuentro de grandes escritores como Abelardo Castillo y Humberto Constantini. Junto a ellos, estaban Liliana Heker, Isidoro Blaisten y Ricardo Piglia, entre otros. El grupo se reunía todos los viernes y, fruto de esas reuniones, nacieron tres revistas: El grillo de papel, El escarabajo de oro y El ornitorrinco que fueron decisivas en la dinámica literaria e intelectual argentina de aquellos años.
En la actualidad, el Café, debido al coronavirus, funciona bajo la modalidad take away, pero en una situación normal, tiene un amplio menú gastronómico, mesas de billar. Allí también suelen tocar bandas de jazz y se realizan encuentros literarios y/o culturales.
36 Billares: bar emblemático del siglo XIX
Conocido por su subsuelo con varias mesas de billar, este bar notable está en Avenida de Mayo 1271. El lugar fue inaugurado en 1894 y hasta hoy se mantienen los torneos de billar y pool en sus instalaciones. Además, ofrece espectáculos musicales de tango.
Después de cerrar en 2013, fue salvado y reestructurado conservando su perfil histórico-porteño. Las especialidades de la casa son la pizza a la piedra y la fugazzeta. Hay postres clásicos como la sopa inglesa, la torta Balcarce, y la tarta de ricota.
El Gato Negro: venta de especias y uno de los bares notables más querido
Un lugar en donde los aromas se entremezclan, y encienden nuestros sentidos. Entrar al bar El Gato Negro es una experiencia única y mágica donde se conjuga el pasado con el presente. Allí se abrazan el jazz y el tango mientras degustamos los mejores tes y cafés de la ciudad. Entre librerías, teatros y algunas disquerías que aún hoy sobreviven en la Avenida Corrientes, se encuentra este pequeño reducto histórico. En su primer piso posee un salón restaurante en el que se suelen realizar eventos de todo tipo.

Bar de Cao: el sueño de dos hermanos hecho realidad
Emplazado sobre la Avenida Independencia y Matheu este lugar abrió sus puertas en el año 1915. Quince años después, con los hermanos José y Vicente Cao como propietarios, comenzó a funcionar como almacén y despacho de bebidas. Después de su retiro, el bar logró reabrir sus puertas en el año 2005, en un barrio como San Cristóbal, históricamente poblado de numerosos cafés interesantes y reconocidos.
Bar El Federal, un símbolo de San Telmo
En pleno corazón de uno de los barrios más bohemios de Buenos Aires, se encuentra El Federal, un café-bar que data de 1864 y que esconde más de una historia y mil leyendas.
El Federal inició sus días como pulpería, fue almacén de ultramarinos, alojó un prostíbulo y luego se convirtió en un almacén con despacho de bebidas. Los dos salones que conforman El Federal, con un mobiliario tradicional, poseen una interesante exposición porteña, que incluye viejas publicidades, fotografías de los años 20 y 30.
El tango sobrevuela el aire enmarañado y melancólico de este lugar ubicado en Perú y Carlos Calvo que se resiste al paso del tiempo.
PhotoCredit imagen de portada: “36 billares” by lauromaia is licensed under CC BY-NC-ND 2.0
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