Juliana Cassataro es doctora en Inmunología y hoy está a cargo de un equipo que desarrolla una vacuna argentina para el Covid-19. Llegó a Mar del Plata en su niñez y vivió en la ciudad hasta terminar su carrera universitaria. Tiene una exitosa trayectoria que la lleva a estar hoy a cargo de un equipo clave en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).
Su primera infancia no fue fácil. Nació en 1974 y sus padres fueron víctimas del terrorismo de Estado cuando ella tenía sólo tres años. Ella y su hermana, un año y cuatro meses menor, fueron separadas de sus familias, aunque terminaron a cargo de sus abuelos, con quienes fueron a vivir a Olavarría primero y, finalmente, a Mar del Plata.
En La Feliz llevó adelante toda su educación en establecimientos públicos. Primero en escuelas de gestión estatal y, finalmente, en la prestigiosa Universidad Nacional de Mar del Plata. De allí saldría como Licenciada en Ciencias Biológicas. “Siempre tuve un interés muy grande por las cuestiones vinculadas a la vida y los temas biológicos, pero también me interesaba literatura. En esa época, era más nerd que ahora”, recordó Cassataro. En una entrevista con BAE Negocios, rememoró que su “abuela era fanática de que estudie. Nunca me daba plata para nada, sólo para libros. Todo lo demás era un gasto innecesario”.
Formación y reconocimiento profesional
A los 23 años, se fue a Buenos Aires. Allí terminó la Licenciatura y comenzó su doctorado en Inmunología en la Universidad de Buenos Aires. “Uno de mis momentos de mayor felicidad fue cuando era becaria del Conicet. En ese momento me di cuenta que eso era lo que me gustaba”, destacó.
Desde entonces, tuvo una exitosa carrera vinculada al desarrollo de vacunas y terapias vinculadas a la inmunología. En 2010 recibió un subsidio de la Fundación Bill y Melinda Gates, en 2014 el Premio Estímulo Jóvenes Profesionales por Medicina Experimental de la Fundación Bunge y Born, en 2017 el Premio Houssay por su trayectoria. Finalmente, en 2019 fue galardonada con el Premio L’Oréal-UNESCO Por las Mujeres en la Ciencia.
Una mirada social
Para esta científica, lo que hace debe tener un impacto social. Por eso, recuerda la importancia de la vacunación para atacar enfermedades como el Covid-19. “Mi generación es una generación que no vio, o hasta ahora no había visto cómo una enfermedad infecciosa disminuía con la vacuna. Porque la generación de mi abuela vio la polio” y “vio que luego de la aplicación de una vacuna, la gente se dejó de morir y de tener secuelas”, explicó a Página/12.
“No somos individuos, somos parte de una comunidad” y por eso cree que la vacunación no es una decisión individual ni familiar, sino que debe tomarse “como sociedad”.
Pero también hay otras formas de compromiso social que llevó adelante además de la vacuna para el COVID-19. Uno es la militancia en HIJOS, la agrupación de familiares de víctimas del Terrorismo de Estado. Otro fueron sus actividades de alfabetización en Villa Fiorito.

Hoy también lucha por el reconocimiento de las mujeres en la ciencia. “Hace décadas la mayoría de estudiantes de biología y ciencias médicas son mujeres y esto se acentúa en el doctorado donde hay más mujeres que varones”, explicó en un especial de la UNSAM por el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Pero esa asimetría “se invierte a medida que se asciende”. “Los puestos de liderazgo en muchos casos son ocupados por hombres”, resalta.
La falta de mujeres en puestos directivos lleva a que haya “menos ejemplos a seguir en cuanto al modelo de liderazgo”. Para ella no es extraño que su equipo esté mayormente integrado por mujeres. Lo que no es tan habitual es que lo dirija una mujer.
La vacuna argentina para el COVID-19
La ArVac Cecilia Grierson es, para Cassataro, “una cuestión estratégica” para el país. Aunque no estará lista en el corto plazo, permitirá la producción local, y más eficiente, del antídoto. El proyecto está por iniciar su experimentación en humanos.
Nombrada en honor a la primera médica argentina, se trata de uno de los proyectos más avanzados que se llevan adelante a nivel nacional y latinoamericano, y ya completó su etapa preclínica. Luego de algunas pruebas en laboratorio para comprobar que pueda ser producida a gran escala, podrían comenzar los ensayos para garantizar su seguridad y eficacia en humanos.

El proyecto que dirige esta científica utiliza una tecnología similar a la vacuna contra la hepatitis B o a la de HPV. Según explica Cassataro, son proteínas recombinantes puras, con un compuesto coadyuvante. “Son más clásicas, es tecnología convencional, que ya se usó en bebés, en embarazadas, es un formato muy conocido”, agregó a Página/12.
“Es importante lo que pasó en Argentina, donde se van a producir vacunas para el Covid-19 de afuera. Me parece bárbaro. Pero tener un plan B para un futuro por si esto no funciona, es re importante y un plan C, además de esto, por si nosotros tampoco avanzamos. Hay que tener diferentes opciones”, explicó la especialista que esperanza a un país.



Julieta B. Mollo
12 Maggio 2021 at 13:50
Bravissima!
Katia Stranges
12 Maggio 2021 at 18:06
Complimenti !
Belén López Osornio
12 Maggio 2021 at 21:04
Que bueno!!
Juliana
13 Maggio 2021 at 9:27
¡Qué hermosa nota! Orgullo marplatense 🙂
Katherine Alexandra Giudice
13 Maggio 2021 at 9:50
¡Qué genia!