Todas las cantinas italianas en Buenos Aires nacen a partir de Pinuccio. Es más, a partir de su padre, Don Alfonso Verdefronte, quien en 1927 abre la primera cantina. “Il Bersagliere“, en Gascón y Córdoba. Es una historia de supervivencia. A través de los años, de esfuerzo, de lucha. Alfonso combatió en la Gran Guerra en Libia, por ese entonces, colonia italiana. Giuseppe “Pinuccio” nació en 1919. En Sicignano degli Alburni, Salerno. Tenía 4 hermanos: Francesco, Gildo, Américo y Antonia. En 1925, su padre decidió emigrar en avanzada. A dos años de su llegada, había creado la primera cantina italiana de la ciudad. En esta nota, la historia de Pinuccio & Figli.

Pinuccio: “Luchar y no bajar los brazos jamás”
Alfonso juntó fuerzas, convencimiento moral, la eterna esperanza, algún préstamo. Y partió hacia la tierra prometida. Lo embargó la emoción al ver la ságoma de Buenos Aires. Su familia quedó en Italia. Pinuccio con apenas 7 años trabajaba, descargando madera de los burros a los depósitos. Alfonso y sus hijos no volvieron a verse hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Pinuccio combatió con los partisanos en Yugoslavia. Escapando por campos y quintas. Comía lo que podía. Se encontró con un soldado alemán. Se enteró de que la guerra había terminado. Volvió a Salerno. Y de allí a la Argentina.
Pinuccio en Argentina
Don Alfonso había fundado varias cantinas. “Il Meridionale” (1929) en Corrientes y Frías. “Monte Alburni” (1948) en Aráoz y Cabrera. “La Salernitana” (1951) en Corrientes y Frías. Allí trabaja Pinuccio con sus hermanos. En especial con Gildo. Y empieza a familiarizarse con la cocina. Ciambotta, berenjenas a la parmesana, caracoles vivos de huerta que se curaban con polenta. Estofados de ossobuco, conejo alla veneziana. Se mataba trabajando. Hacen venir a sus primos de Italia. Y son ellos los que fundan: “La Cantina de David”, “Arnoldo”, “Luigi”, “Don Carlos”. Eran todos familia, todos primos.

Pinuccio & Figli
Pinuccio decide abrirse de su padre (parece que no en los mejores términos). Siguen las cantinas. “Il Golfo di Genova” (1953). “La Zi María” (1954) en Córdoba y Bulnes. “Il Mérito” (1955) en Corrientes y Juan B. Justo.”Il Figlio di Zi Fonzo” (1956) en Bulnes y Cabrera. “Fofo” (1958) en Zelaya y Jean Jaures. “Il Faro di Genova¨(1960) en Córdoba y Lavalleja. “La Villa di Napoli” (1962), en Córdoba y Jorge Newbery. “Italcantina” (1965) en Chile y Tacuarí. “Pinuccio & Figli” (1983-1988) en Entre Ríos 648. “Pinuccio & Figli” (1988) en Chile y Pasco. En donde se encuentra hasta la actualidad.
Cantina clásica
La historia de Pinuccio nos llega a través de Pedro Irribarra, su mano derecha. Hoy, a cargo del restaurante. Junto a unos socios y Alberto (pieza clave en la cocina), mantienen vivo este lugar emblemático. Con platos y recetas que ya no se encuentran en ningún lado. Con un ambiente familiar de trattoria. Imperdibles su lasagna con berenjenas. Sus sorrentinos y calamaretti fritos. Cuenta que, cuando el llegó como mozo (venía nada menos que de Selquet), la gente hacía cola. Y que en esa esquina había otra cantina antes. “Lo de Michele”. Que un día viajó a Italia (y no volvió). Por una antigua vendetta. ¨Grazie alla Argentina. Che mi ha datto tutto quello che ho nella mia vita“, decía Pinuccio en su carta. Un lugar para conocer.
Autor de la imagen de portada: Facebook Pinuccio & Figli.
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